El ojo de la madre mira preocupado a su niña que duerme agotada por la fiebre. Lleva ya demasiados días así.
De repente la niña entreabre los ojos y se asusta al ver su cara de preocupación. Tiene unas pestañas larguísimas. Está tan cerca que casi puede verle el nervio óptico.
Montse, piensa en ese momento que los ojitos de su pequeña son como las flores del jardín, abriéndo sus aromas y sus colores en esta dulce tarde de primavera.
Al cabo de unos días, Leia, corretea feliz y sana por el jardín persiguiendo a la pequeña mariposa azul que había venido a visitar las dalias.

Ens agrada molt el que escriviu. És molt bonic. Així es treballa la imaginació.
ResponderEliminarEls teus companys de quart A-B
Es molt macu i moltbo el que eu fet
ResponderEliminarMe gustó muchísimo.
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